17.5.12
Alsino y el cóndor (Miguel Littin, 1983)
Vi esta película hace años. La volví a ver hace muy poco. Pensé que vería una historia anacrónica. Claro, el sueño revolucionario de los 70 ha muerto. ¿Ha muerto? No sé, pero no es esto lo que desencadenó la serie de preguntas que me planteé. Más bien se removieron temores, horrores y enojos al volver a ver la misma historia repitiéndose en otros sitios del planeta. Siempre hay un territorio donde el más poderoso del mundo busca satisfacer su insaciable sed de poder. Los años que han pasado no sirven para convencerme. Duele...
Decir Miguel Littin es decir El chacal de Nahuel Toro (1973), el sueño del Chile de Allende; decir Miguel Littin también es decir Alsino y el cóndor (1982), el exilio del Chile de Pinochet.
Al bajar de las Lomas de Tiscapa, Sandino entregaba su vida por un ideal, el que combatía Anastasio Somoza, su verdugo, un mediocre guardia nacional que se convirtió en dictador de Nicaragua con el apoyo militar de los Estados Unidos. Nicaragua pudo ver el sueño de Sandino cumplido recién en 1979, y es en ese clima de euforia cuando se filma Alsino y el cóndor, una metáfora de la lucha por un sueño alcanzado y vuelto a perder, pero posible.
Alsino y sus ansias de volar. Una abuela que lo ata a la madre tierra, aquella que no tiene día, ni mes, ni año, sino que vive al pulso de la siembra y de la cosecha. Un árbol centenario, añoso, gigantesco, en medio de la selva nicaragüense. Una Nicaragua invadida, que también sueña con volar en libertad.
Un pájaro metálico que sobrevuela la selva, refugio de un ejército de Manueles que lucha por el sueño de Nicaragua, que como Alsino sólo quiere ser libre... Ese pájaro viene a cortar alas, viene a interrumpir sueños, viene a instalar una pesadilla.
Planos generales de campesinos que son obligados a dejar su tierra, sus sembradíos. Planos aéreos de una selva espesa, que esconde bajo las gigantescas hojas de los plátanos la insurgencia de otro sueño: el de ser libres.
Alsino, nombre que sabe a montañas, a ríos, a selvas. Alsino, ¡cuánto se parece tu nombre a Sandino!
Liliana Sáez
Publicado originalmente en Kinephilos, 20 de julio de 2006.
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